domingo, 26 de octubre de 2014

El Ensache de Madrid, los nuevos barrios

El plano del Ensanche muestra los nuevos barrios rodeando Madrid.
Proyecto  del Ensanche, 1857 (zona coloreada).
Cuando se derribó la tapia que rodeaba el Madrid antiguo, en 1868, la ciudad tenía unos 200.000 habitantes y unos cuatro kilómetros de extensión de norte a sur. Era, más o menos, lo que hoy llamamos distrito Centro. Desde ese año, el Gobierno provisional, que se prolongó hasta 1871, inició la construcción de viviendas baratas y derribó algunas iglesias y conventos para crear nuevos espacios en la ciudad. Las calles se alargaron extendiéndose por los caminos. Más allá surgieron los arrabales (Tetuán, Ventas, Prosperidad…), asentamientos de quienes llegaban de distintos puntos del país y no podían pagarse una casa en el Ensanche. Construían sus casas de adobe junto a los caminos que llevaban a pueblos cercanos hasta conectar con ellos, Fuencarral, Carabanchel o Vallecas, entre otros. Comenzó a funcionar el primer tranvía, tirado por mulas, entre la Puerta del Sol y el barrio de Salamanca.

En los años siguientes se sucedieron el reinado del italiano Amadeo de Saboya y la I República Española. En esa época continuó el desarrollo urbanístico, se levantaron edificios importantes y en 1874 se inauguró el primer viaducto de la calle Bailén, de hierro y madera. Reinando Alfonso XII, desde 1875, la red de tranvías se extendió a los nuevos barrios y se construyeron las estaciones del Norte y Delicias, el hospital del Niño Jesús, mercado de la Cebada, teatro de la Comedia, museo Etnológico o el palacio de Velázquez. Tras la muerte prematura del rey, llegó la regencia de su esposa María Cristina de Habsburgo, apareció el tranvía eléctrico y se construyeron muchos otros edificios notables, como el Banco de España, estación de Atocha, museo Arqueológico, Biblioteca Nacional o el palacio de Cristal, entre otros.

A principios del siglo XX eran unos 600.000 los vecinos que vivián en el Madrid de Alfonso XIII. El cine era ya un próspero negocio desde que llegaron las primeras películas en 1896, y en las calles habían empezado a circular los primeros coches. En 1902 la prensa contaba que unas 30 personas vestidas en “ropas menores” se habían reunido cerca de la plaza de Toros (que estaba donde hoy el Palacio de Deportes) para jugar a dar patadas a una pelota, un deporte importado de Inglaterra llamado “foot-ball”.
Primer tramo de construcción de la Gran Vía, donde aparece el edificio Metrópolis.
Construcción de la Gran Vía, junto al Edificio Metrópolis.

 

Las actuaciones urbanísticas más destacadas de esa época son la construcción de la Gran Vía, iniciada en 1910; la primera línea del Metro, entre la Puerta del Sol y Cuatro Caminos (1919) y la construcción de barriadas o colonias llamadas ‘ciudad jardín’, surgidas al amparo de la Ley de Casas Baratas de 1911: Prosperidad, El Viso, Cruz del Rayo, Los Rosales o Alfonso XIII, entre otras, con capacidad para unos 30.000 vecinos cada una. 

En la década de los 40, años de racionamiento y mercado negro de alimentos, la ciudad contaba con más de un millón de habitantes, algunos miles en chabolas. A mediados de siglo, Madrid amplió mucho su territorio al anexionar 13 pueblos circundantes, como Chamartín, Carabanchel Alto y Bajo, Vallecas, Canillas, Barajas, El Pardo, Fuencarral, Aravaca o Vicálvaro. Además, se construyeron nuevos barrios, como Pueblo Nuevo, La Concepción, La Estrella o Aluche. En 1955 se aprobó el primer Plan Nacional de Vivienda y dos años después el Ministerio de la Vivienda. La ciudad tenía en 1960 más de dos millones de habitantes, pero también unas 50.000 familias en barrios chabolistas como el Pozo del Tío Raimundo.


En el último tercio del siglo XX, el desarrollo industrial de la capital produjo un rápido crecimiento de los barrios satélite, como Moratalaz o la Ciudad de los Ángeles y de poblaciones del área metropolitana, principalmente del sur y suroeste de la región, como Móstoles, Alcorcón, Leganés, Getafe o Fuenlabrada, a las que se denominaba ciudades dormitorio. A la vez se producía el despoblamiento de las zonas rurales del país. 


Se calcula que en seis años se construyeron unas 400.000 viviendas, la mayoría promovidas por la iniciativa privada, constructores que contaban con ayudas oficiales. Este crecimiento no respetó en numerosas ocasiones los planes de ordenación urbana, aprovechando que la prioridad era atender la demanda de vivienda, ni fue acompañado de las necesarias infraestructuras de transportes, sanidad o educación. En 1970, la ciudad tenía más de tres millones de habitantes.


Calles y servicios públicos del Madrid antiguo.

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