jueves, 4 de julio de 2013

Majos, chulapos, chisperos y sus tradiciones

najo de la Guitarra, óleo de Goyan en el que un hombre canta y toca la guitarra en el campo, vestido con el traje de majo en vivos colores
Majo de la guitarra. Óleo de Fco. de Goya
Una de las tradiciones más castizas de Madrid es la de los majos, chulapos y chisperos. El nacimiento del término majo se enmarca en el barrio de Maravillas (actualmente Malasaña) dentro del auge de lo popular en el siglo XVIII, con una moda en el vestir que les diferenciaba de la élite social afrancesada.

Los majos (carpinteros, zapateros, taberneros, alfareros, comerciantes) vestían camisa blanca, pañuelo al cuello y fajín a juego, chaquetilla bordada y abotonada, pantalón ajustado de perneras hasta debajo de las rodillas y medias blancas. Las majas vestían con corpiño, falda corta con vuelo, mandil, peineta y mantilla. Hombres y mujeres llevaban coletas, que se recogían con una redecilla, por lo general negra, sujeta en la cabeza. Con el tiempo, sus vestimentas fueron imitadas por las clases altas de la sociedad.

El término majos aparece documentado por primera vez en el Diccionario de Autoridades (1734), primer diccionario de la lengua castellana, que lo define así: “El hombre que afecta guapeza y valentía en las acciones o palabras. Comúnmente llaman así a los que viven en los arrabales de esta Corte”. El filólogo y etimólogo Joan Coromines (1905-1997), en su Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico", añade: “tipo popular español achulado, que afecta elegancia y valentía”.

El dramaturgo Ramón de la Cruz escribió Las majas de Lavapiés (1746), El careo de los majos (1766), Las majas vengativas (1768), Los majos de buen humor (1770). Además de la literatura, los majos y majas están presente en las pinturas de Goya.

Chulapos y manolos
Joven ataviada con vestido de chulapa hasta los pies, pañuelo blanco en la cabeza con clavel rojo, mantón negro y pose en jarras
Traje de chulapa. Foto: B. Molano

Chulapos y chulapas surgen en el barrio de Lavapiés ya en el siglo XIX, y sustituyen a los majos y majas. Los historiadores coinciden en señalar que en dicho barrio vivieron los judíos conversos asentados en Madrid. Manuel era nombre obligado para los primogénitos de los conversos, de ahí el nombre de 'manolos'. Por influencia del escritor Ramón de la Cruz, en el siglo XVIII el vocablo manolo se transforma en chulo (de 'chaul', muchacho en hebreo) o chula, lo que derivó en chulapa y chulapo y su aumentativo chulapón y chulapona. La manolería se extendía desde la plaza de Lavapiés por los alrededores, como el barrio de La Latina (El Rastro) de modo que los vecinos de los barrios limítrofes también pasaron a ser llamados manolos o chulapos.

Sus oficios eran los mismos que en el caso de los majos, pero los chulapos ya no llevaban coleta ni redecilla y su indumentaria es la típica de fiestas y verbenas de Madrid, como las de San Isidro, las San Antonio de la Florida o las verbenas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma.

Las chulapas (modistas, fruteras, floristas, cigarreras), vestían con blusa blanca y entallada, falda de lunares o vestido de lunares hasta los pies, pañuelo sobre la cabeza (y asomando un clavel rojo o blanco) anudado al cuelo y mantón de Manila. Los chulapos, con camisa blanca, chaleco o chaqueta estrechos (con clavel en la solapa), pantalón oscuro, pañuelo blanco al cuello y gorra negra o blanquinegra. Tipismos aparte, el de chulapo o chulapa no es el traje regional de Madrid, que es el traje goyesco, de características similares a los trajes que lucían los majos y majas.

Los chisperos

La palabra chispero se utilizaba entre los madrileños para señalar a los herreros de trébedes y otras pequeños utensilios, cuyo oficio se desempeñaba entre chispas. Durante el siglo XVII y primera mitad del XVIII, la mayoría de las herrerías madrileñas se encontraban en zonas limitadas por las calles de Hortaleza y Barquillo. Mesonero Romanos habla de "la humildad de los caseríos que se formaron alrededor de aquellas”.
Un chulapo y y una chulapa con sus trajes típicos bailan agarrados
Baile de chulapos, 2007. Autor: Barcex.
Fuente: Wikipedia

Los chisperos, con ‘chupa’ (chaqueta ajustada) y la redecilla sobre la cabeza, tenían fama de pendencieros y también de aficionados al toreo, timadores y guapos de garitos y mancebías. Dominaron siempre el desparpajo y, llegada la ocasión, luchaban con valentía. Sobresalieron en la defensa de la Puerta de Recoletos y el portillo de Santa Bárbara ante el empuje de las tropas napoleónicas en 1808. Esta valentía era compartida por las mujeres. En el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 contra los invasores franceses, unas chisperas arrojaron desde el balcón de su casa un tiesto de claveles sobre un teniente de coraceros, causándole la muerte.

Muchos chisperos habitaban la Casa de Tócame Roque. Nadie se atrevía a desalojarlos de allí y el dueño no era capaz de cobrar el alquiler. En los bajos de esta casa (llamada así porque se la disputaban en herencia dos hermanos, Juan y Roque) estaban las fraguas más acreditadas y en ellas trabajaban 70 oficiales de fragua y herrería. En 1850 se derribó la casa, pero los trámites duraron más de un año ante la oposición de los inquilinos.


3 comentarios:

  1. Muy buen comentario. Estoy escribiendo un libro sobre Madrid y voy a citar su texto, si me lo permiten, con la referencia del blog (porque no he podido ver nombre), por la claridad de exposición y su excelente documentación.

    Mi nombre, como dice la firma, es Ignacio Merino y soy un autor con unos 25 libros publicados en varias de las grandes editoriales de nuestro país.

    Pueden escribirme al correo imerinoescritor@gmail.com si prefieren dar una autorización expresa.

    Muy reconocido y muchas gracias

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  2. Gracias por este comentario, Ignacio. Adelante con tu idea. Espero que tu nuevo libro tenga mucho éxito. Te envío un correo a la dirección que indicas.

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  3. Santiago prodrias recomendarme un libro con la historia de Madrid

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